Maribel y la extraña familia


Starbucks y el smiley
abril 27, 2010, 7:05 pm
Filed under: cosas que pasan en mi vida

Siempre sostengo que esta ciudad es mi tormento y mi éxtasis. Lo mismo puedo estar protestando por pasar media hora recorriendo la distancia que hay en la M30 entre la salida de O’Donnell y el puente de Ventas, que sentirme feliz por pasear un laborable por Huertas sintiendo ese fresco primaveral que, cuando existe, aquí se vive como en ningún lugar.

Hace poco tuve un intercambio de opinión con alguien que, en facebook, puso un post echando pestes sobre la hostilidad de esta ciudad. Yo le dije que, a veces, las ciudades (como las personas) te devuelven lo que tú les das. Es cierto que las grandes ciudades son impersonales y a veces algo fría, pero también es cierto que esas ciudades son las sumas de almas y que estas, en muchas ocasiones, no dudan en dar calor a aquellos con los que se cruzan. Y estoy segura que muchos de mis amigos de fuera pueden confirmar el cariño con el que se les recibe por aquí.

Esta mañana he llegado a trabajar casi con una hora de anticipación. He tenido un curso en Gran Vía 32 (algo que no me había ocurrido en 11 años impartiendo formación) y he calculado mal el tiempo que se tarda en llegar a esta centenaria calle porque estoy acostumbrada a salir a la carretera de Burgos, a La Moraleja, a Canillas y a otros lugares más o menos alejados del centro.

Al lado justo del edificio donde iba, estaba el cine Imperial. Hoy me paré enfrente y me recordé, agarrada de la mano de mi madre, con mi abriguito azul marino y mi verdugo, yendo a ver cualquiera de Walt Disney. Y me dolió comprobar que ya no existía.
Para calmar la pena e intentar estar medianamtente cómoda esa hora que me separaba del comienzo de mi curso, decido mirar alrededor. Veo, justo al lado, un Starbucks. Y sin ser mi café favorito, veo que tienen Wifi, así que pienso que quizá sea un buen lugar para estar tranquila.

Entro y me situo frente al mostrador vacío, me pongo a mirar el cartel que hay detrás del homrbre que me atiende, casi obviando la sonrisa que me pregunta qué quiero tomar. Mirando sin mirar le pido un capuccino pequeño.
Y Él, cómo si quisiera que me diera cuenta de que en ese lugar había algo más que tazas, mesas y café, me pregunta mi nombre. Me descoloca tanto que tengo que parar, mirar esa sonrisa multicolor y responder con un cierto balbuceo: “Maribel”.
Recibo otra sonrisa como respuesta y Él me dice que el café me lo da por otro lado. Como una autómata obediente, me pongo en la fila de recoger el café (fila unipersonal porque era la única cliente del local) y espero a que el hombre, con una nueva sonrisa me lo dé y me indique el carrito donde puedo conseguir azúcar, cacao o cualquier otro ingrediente que me apetezca añadir.

Localizo una mesa al lado de la ventana y, mientras me tomo un capuccino mucho mejor de lo que había imaginado me dedico a ver pasar la vida en la Gran Vía… Y os garantizo que, como en otras ocasiones, me enamoro al ver esa mezcla de gentes, de almas, de vidas.

Al ratito decido salir a la calle con mi café. Al fin y al cabo Ally McBeal lo hace… ¿por qué yo no?, así que cojo mi trolley y mi vaso y salgo a esa vida que está detrás del cristal.
Paseo despacito, veo escaparates, me fijo en la gente, disfruto de la luz y del cielo.
Al llegar al trabajo, busco una papelera para tirar el vaso. Y, al ir a tirarlo, lo veo.
Veo escrito mi nombre en el vaso. Me llama la atención y me fijo más. Y veo el resto de la frase: “Buen día, Maribel”. Y al lado de ella, un smiley sonriente.

Y siento un escalofrío en mi cuerpo que me hace sonreir. Y pienso que estas cosas ocurren en Madrid. Y que hoy, amo con locura a esta ciudad…

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2 comentarios so far
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Joder!! ( y perdón por el taco, pero lo quiero decir ) qué bonito, me he emocionado. Justo he estado viendo " EL circo de la mariposa", un corto precioso que subiré al facebook para que lo veáis e , inmediatamente después, me doy un paseo por los blogs, el primero el tuyo y me cuentas esto….jo! qué chulo! Si te sirve de algo, me encanta Madrid y sé que si viviera permanentemente quizá no me acostumbraría a todo lo que conlleva pero , como voy de vez en cuando y la disfruto…..me encanta!Un beso , so preciosa!

Comentario por hep

Confirmo el cariño con que se me recibe por ahí (hoy parece que sólo vengo por aquí de notario XD), aunque me ocurre como a Isa, creo que para vivir me superaría…Seguiremos disfrutándola a ratitos, con vermús y boquerones ;-)Besiños!

Comentario por masha




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